La costa peruana tiene casi 2,500 km de roquedales, dunas y cañones áridos. La corriente fría de Humboldt, que sube desde la Antártida, enfría las aguas del Pacífico y crea una de las zonas pesqueras más ricas del mundo. En Paracas —que en quechua significa 'viento fuerte'—, esa riqueza se traduce en lobos marinos, pingüinos, geoglifos misteriosos y la mejor cocina marina del Perú.
Paracas y el Hotel Libertador
Paracas, en la costa sur del Perú, fue lugar de paso de piratas y contrabandistas durante la Colonia. Hoy es reserva nacional y un destino tranquilo donde se mezclan dunas, mar y desierto. El Paracas Hotel Resort, parte del Grupo Libertador, es la base ideal para explorar la región.
Las Islas Ballestas: las 'Galápagos peruanas'
A una hora del muelle del hotel, en lancha rápida, se llega a las Islas Ballestas. Aunque la comparación con las Galápagos es generosa, la abundancia de fauna marina es real: miles de lobos marinos, pingüinos de Humboldt, pelícanos, piqueros y gaviotines.
En el camino se pasa por el Candelabro, un geoglifo gigantesco grabado en la ladera de una duna. Hay teorías para todos los gustos sobre su origen: ayuda a la navegación, marca para piratas, símbolo prehispánico.
El guano: oro blanco peruano
La superabundancia de aves marinas produce cantidades industriales de guano —excremento de aves—, una mercancía que hizo rico al Perú durante el siglo XIX. Hoy se sigue exportando como fertilizante orgánico, y hay estaciones mineras permanentes en estas islas.
Hacienda San José: cinco siglos de historia y la huella afroperuana
Más al sur, en el valle de Chincha, está la Hacienda San José: la última hacienda azucarera del siglo XVI que aún se conserva. En su apogeo, mil esclavos africanos trabajaban sus 15,000 hectáreas. Hoy es un hotel familiar que conserva capilla, túneles y la sala de castigos: una memoria viva de un pasado que el Perú ha tendido a borrar.
Teresa Izquierdo y la cocina criolla afroperuana
El restaurante 'El Rincón Que No Conoces', en Lima, fue durante años el templo de Teresa Izquierdo, la chef criolla más reconocida del Perú. Sus platos —patitas de cerdo, anticuchos, cau cau, sangrecita, tacu tacu, carapulcra— son parte del patrimonio gastronómico nacional.
Casi todos nacieron de los recortes y vísceras que se daban a los esclavos como dieta básica. Esos esclavos, muchas veces cocineros de las grandes haciendas, transformaron lo poco que les daban en una de las cocinas más ricas del continente.
Chicha morada y música afroperuana
La chicha morada se prepara hirviendo maíz morado del sur del Perú con piña, canela, clavo de olor, jugo de limón y azúcar. Es la bebida no alcohólica más representativa del país.
La música afroperuana —landó, festejo, zamacueca— vive una segunda juventud. Las peñas limeñas se llenan los fines de semana de gente que viene a bailar al ritmo del cajón peruano, instrumento nacido de los esclavos africanos en la costa peruana.
Preguntas frecuentes
¿Dónde quedan las Islas Ballestas?
Frente a la Bahía de Paracas, en la región Ica del Perú. Se accede por lancha rápida desde el muelle de Paracas en aproximadamente 1 hora.
¿Qué es el Candelabro de Paracas?
Es un geoglifo gigantesco grabado en la ladera de una duna en la península de Paracas. Sus orígenes son debatidos: ayuda a la navegación, marca pirata o símbolo prehispánico de la cultura Paracas.
¿Qué es la cocina afroperuana?
Es la tradición culinaria heredada de los esclavos africanos traídos al Perú durante la Colonia. Destaca por platos como anticuchos, tacu tacu, cau cau, carapulcra y sangrecita, y por el uso creativo de vísceras y cortes humildes.
¿Cómo se prepara la chicha morada?
Se hierve maíz morado con piña, canela, clavo de olor y limón. Al enfriar se cuela y se endulza al gusto. Es la bebida no alcohólica más emblemática del Perú.